viernes, 17 de mayo de 2013

ALDOUS HUXLEY, CÓMPLICE DEL MUNDO FELIZ


Aldoux Huxley
 
 
Recuerdo de mi etapa de estudiante de Bachillerato el nombre de Aldous Huxley y su obra más representativa “Un mundo feliz”. Digo Bachillerato, pues uno va teniendo sus años, y aunque aquel no fue ni mucho menos el mejor sistema de enseñanza del mundo, no tiene nada que ver con el actual de la LOGSE ni de lejos.

Si a un joven de hoy en día se le preguntase por quién es Aldous Huxley, lo más seguro es que nos encontráramos con alguien de esta guisa:
 Un joven cuyas pintas son más o menos: cabeza rapada por los lados, el poco pelo que ostenta en la coronilla de dos colores entre amarillo pajizo y moreno turbio, la cara desfigurada por el acné, un pendiente en cada oreja, en la aleta de la nariz derecha un “piercing”, que le confiere al rostro cierto aire de asimetría, los ojos colorados y enrojecidos, a medias entre la falta de sueño y el consumo de algo a lo que no me atrevo ni a poner nombre, la boca pequeña, esbozando una sonrisa sempiterna entre la de un sujeto bobo o un sujeto colocado. Camiseta blanca de tirantes ajustada. Los brazos tatuados con lo que en su jerga denominan “tribales”, que traducido al común de los mortales quiere decir “garabatos”, pantalones de deporte rojos chillones con listas blancas en los lados, y eso sí, por lo menos dos tallas más grandes de la que debería utilizar; mal colocados, por debajo de la cintura, dejando ver al osado que mire hacia su talle, la goma elástica de los calzoncillos lila chillón, cuya intención no es otra que la de que se vea la marca comercial de los mismos. Opino que si alguno de estos descerebrados tuviese talento, no hubiera dudado en pedir una rebaja en la compra de dicho artículo a la firma comercial por hacerle publicidad gratis, pero dudamos mucho que sepan articular la palabra publicidad correctamente. Y en los pies unas zapatillas con suela baja, de color blanco y con unas listas de color rojo a los lados y los cordones, como no, a juego. En las manos, unas pulseras de cuero que ya se han incrustado tanto en la piel, que en caso de quitárselas se tendría que recurrir a la cirugía. En una mano dos anillos plateados de los baratos, incrustados en lo que morfológicamente se podría llamar dedos, y en la otra mano, unas gafas de sol exageradamente grande y barata. En el banco en el que está sentado, una gorra de teja tipo “beisbol americana”, de color blanco con un eslogan escrito en inglés entre rojo y negro, del cual dudamos el sujeto sepa traducir lo que pone y, a su lado, un teléfono móvil de pantalla táctil con sus correspondientes auriculares a juego, un paquete de tabaco a medio consumir y una lata de bebida energética de las que anuncian en la Tv que utiliza a modo de cenicero.

No describimos a los acompañantes que pululan a su alrededor, pues imaginamos que el lector puede hacerse una idea, que la fauna de la que se rodea este individuo, viste igual y se mimetiza en ese ambiente cual camaleón en un trigal. Así las cosas preguntamos:     

-“Perdona, ¿Puedes decirme quién es Aldous Huxley?”

Se produce una reacción curiosa, la risa boba se hace más grande, y el sujeto empieza a experimentar movimientos compulsivos con la cabeza, girando el cuello a un lado y a otro con rostro de estupefacción, los ojos muy abiertos, que si pudiesen hablar dirían: ¿Por qué a mí, yo qué he hecho? Y todo el rato mirando a sus semejantes en busca de ayuda o de “traducción” del interrogante que le planteo, como si un servidor hubiese dicho esas palabras en marciano o venusiano…
Y terminaría respondiéndonos:

-¿Ha,hahaha, ¿Quién?, hahahaha, ¡Tío, ese quién eeeees!
Le repito: “Aldous Huxley” ¿Os suena ese nombre?

-“¡Qué va, para ná!

Una voz proveniente de una muchacha (que con esas pintas cualquiera lo diría) que estaba detrás del sujeto de estudio responde:

-“Ese es que no lo hemos “dao” este año”.

Les pregunto: -“¿Podríais decirme al menos si es un científico, un matemático, un filósofo o un escritor?

Llegados a este punto, el grupo empieza a arremolinarse sobre el sujeto de estudio, más movidos por la curiosidad que por otra cosa, y cual rifa de feria se tratase, empiezan a escupir por sus bocas:  “¡Matemático!” –Dice uno- “A mí me suena a alguien de historia” –dice otra voz, y así en un rosario de respuestas, como si al atinar con la respuesta correcta estuviesen esperando que se les lanzase una sardina de premio. Como focas amaestradas. Patético.

Ficha Técnico-Estadística del Estudio Muestreo:

El grupo estaba compuesto por unos siete alumnos de entre 3º y 2º de Bachillerato del actual y con edades comprendidas entre los 16 y 18 años. Cuatro machos y tres hembras, el sujeto responde a los parámetros de “macho alfa”, lo cual produce miedo al pensar que dentro de muy pocos años, un individuo de esas características y capacidad intelectual, puede ser el próximo agente de policía con licencia para utilizar armas de fuego, un médico con acceso a recetario para medicamentos o político que rija los destinos del resto de los mortales (aunque esto último quizás sea lo menos grave viendo lo que padecemos en la actualidad).

Volvamos a nuestro autor antes de que la depresión y la resignación se apoderen de  nosotros.

Aldous Huxley

No nos interesaríamos por este escritor en esta bitácora, de no ser porque su obra se suele estudiar con mucha frecuencia en los manuales de estudio de Bachillerato. De él se suele decir que se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y el misticismo, acerca de las cuales escribió varios libros. Se le considera uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno.

Proveniente de una familia con una larga trayectoria en la investigación científica, la divulgación y la literatura, Aldous parecía marcado por esos genes así que dedicó su vida a escribir. Hasta aquí todo normal. 

Su abuelito, “Thomas Henry Huxley” fue un acérrimo defensor de las teorías evolucionistas de Darwin, tanto, que en los círculos masónicos en donde se movía lo empezaron a llamar “El Buldog de Darwin” tal era su celo por las teorías del naturalista. Lo que no muchos saben es que era miembro destacado de la Sociedad Metafísica, creada en 1869, con el afán de crear una élite intelectual más eficaz. Obviamente esas teorías se propalaron eficazmente por las universidades de Oxford y Cambridge, teniendo el honor el abuelito (según dicen las fuentes) de acuñar el término “agnosticismo”, pues en sus disertaciones, hablaba de que el hombre no tenía alma (hablaba de la ausencia de alma) y de la incapacidad de aprender.

El nieto de este sujeto, nuestro Aldous, ya como novelista y como miembro perteneciente a una clase acomodada, coqueteó con las drogas para “inspirarse” y descubrir su paz espiritual. “Así podía entrar en un mundo de visiones”. Vamos, que se ponía “ciego” se diría ahora. Igual que un Poe con el alcohol, hacía este con las drogas.

Pero vamos a lo que vamos. En aquella época, estaban Wells, un protegido del abuelo de Aldous Huxley, y Arnold Joseph Toynbee, un experto en teoría económica. Wells, antes de ser famoso por sus novelas de ciencia ficción, fue jefe de la Inteligencia Británica en la IGM, mientras que Toynbee ocupó otros altos cargos en la administración e inteligencia británicas. La teoría de Toynbee era que los imperios a lo largo de la Historia emergían y, cuando llegaban a su cénit, ocupaban una hegemonía mundial y que a partir de ese punto, comenzaban su declive. Según sus teorías y debido al alto intelecto de la aristocracia británica, un imperio mundial creado por ellos, podría ser eterno si determinadas personas se dedicaban por entero a servir a esa causa. Claro, que tanto Wells, como Huxley y Toynbee eran miembros de la secta Hijos del Sol, una secta dionisíaca formada por hijos de la no menos secta Mesa Redonda.

Básicamente la novela “Un Mundo Feliz” o la obra de Wells “Conspiración abierta” hablan de lo mismo, la destrucción de las soberanías nacionales, la eliminación del estado-nación mediante la destrucción de la filosofía occidental y la implantación de una nueva forma de socialismo, todo ello dirigido por una casta o élite poderosa y sabia.

Dice así un autor del que extraemos esta información sobre el escritor Aldous Huxley: “Bajo la tutela de Wells, a Huxley le presentaron a Aleister Crowley. Crowley era un producto del círculo de adeptos de sectas creadas en Inglaterra desde los años sesenta del s.XIX, bajo la influencia de Edward Bulwer-Lytton, el ministro de colonias en tiempos de lord Palmerston, durante la segunda guerra del opio. En 1886, Crowley, el poeta y premio Nobel William Butler Yeats y otros varios protegidos de Bulwer-Lytton formaron una orden satánica, del Templo Isis-Urania, la Orden Hermética de la Aurora Dorada. La secta que rendía culto a Isis se organizó en torno al manuscrito de 1877, Isis Unveiled, del que era autora madame Helena Blavatsky, en el cual esta ocultista rusa apelaba a la aristocracia británica para que se organizase en una clase sacerdotal de Isis.

Entre los iniciados de los Hijos del Sol se encontraban T. S. Eliot, W. H. Auden, sir Oswald Mosley y D. H. Lawrence, el amante homosexual de Huxley. Además fue Huxley quien en los años cincuenta iniciaría la batalla legal para que se permitiera la llegada a Estados Unidos de la novela pornográfica “El amante de lady Chatterley”, afirmando que era una “obra de arte” incomprendida.”

En fin, que el novelista “ingenuo” que se nos ofrece en los manuales de estudio, es más oscuro y retorcido de lo que parece a simple vista. Él mismo llegó a decir en una entrevista en los años 50 del pasado siglo, que en el futuro, la gente estaría encantada de servir y ser sierva. Que la ciencia habría creado para esas épocas un fármaco que anulase la voluntad de los individuos para rebelarse y por lo tanto serían felices sirviendo a las élites. Pero ni mucho menos lo decía como un denunciador de esta situación, sino como un agente y cómplice de la misma.
Cuidado con Huxley

lunes, 21 de enero de 2013

MIXTIFICACIONES DE LOS MATERIALISTAS

Ernst Haeckel

EL CASO DEL FALSIFICADOR DARWINISTA ERNST HAECKEL

"Philosophes", ideólogos, aventureros políticos, poetas de Musa más inspirada o más puta (por turiferarios a sueldo de los tiranos y los genocidas)... Veremos que también cantantes y actores: ninguna profesión está a salvo del sectarismo ideológico, propio de los ídolos siniestros. Tampoco los científicos. Muchas son las estafas científicas; estafas en el sentido fuerte: no hablamos de los científicos que se pueden equivocar involuntariamente, hablamos de los que a conciencia trucan y falsifican "pruebas" para reafirmar sus hipótesis, queriéndolas convertir en irrefutables... Pero la mentira tiene las patas muy cortas.

Veamos hoy el caso de la estafa protagonizada por el biólogo alemán Ernst Haeckel (1834 - 1919). ¿Quién era Haeckel? Haeckel fue el sectario más destacado, dogmático y activista del evolucionismo darwinista en Alemania y su nefasta influencia se extendió por todo el mundo. Después de conocer a Darwin en 1866, Haeckel trató de establecer el dogma evolucionista ateo. Desde 1860 se ha sabido que Haeckel falseó sus ilustraciones de embriones, empleadas para "demostrar" su evolucionismo recapitulante. Se cuentan por docenas sus falsificaciones y fraudes, casi todos perpetrados en el campo de la embriología, cuyas ilustraciones acomodaba a sus conveniencias. 

W. R. Thompson, un científico evolucionista, lo reconoció afirmando en 1956 que: "Cuando la "convergencia" de los embriones no resultó totalmente satisfactoria, Haeckel alteró las ilustraciones de las mismas para que concordasen con su teoría. Las  alteraciones eran ligeras pero significativas". La "ley biogenética" como prueba de evolución carece de todo valor. 

Pese a saberse las maniobras fraudulentas de este falsario evolucionista y prepotente ateo, todavía en 1998 se publicaban libros favorables al evolucionismo en los cuales venían estampadas las ilustraciones de embriones que Haeckel falsificó. Las conclusiones materialistas y bestializantes que se derivan del evolucionismo son un instrumento de manipulación mundial del que sus beneficiados no quieren prescindir. Poco les importa a estos la verdad científica, sin embargo apelarán a la "ciencia" para demostrarnos a todos que hay que desdibujar la línea diferenciadora entre el animal y el ser humano.

jueves, 17 de enero de 2013

VOLTAIRE Y SUS SILENCIADOS NEGOCIOS ESCLAVISTAS



Hubo un siglo llamado "Le siècle des Lumières". Nunca en la historia universal se concitaron tantos sofistas más superficiales, aburridos y embusteros que, de modo muy rimbombante, se hacían llamar "philosophes". Uno de los menos conocidos, pese a ser el más caracterizado de todos ellos, fue Voltaire, pseudónimo de François Marie Arouet. Muy jactanciosamente este petimetre calvo con peluca empolvada habló de todo: de todo lo divino y de todo lo humano. Es conocido por su rabioso odio a la Iglesia católica. Es conocido por haber colaborado en la redacción de ese panfleto que, tan pretenciosamente, se hizo llamar "La Enciclopedia". Es conocido como historiador. Es conocido como filósofo. Es presentado como un campeón de la tolerancia, cuando era la peor de las bestias intolerantes y el más frío de los cínicos. Se le tiene como un genial filósofo, cuando no fue otra cosa que un bufón ingenioso. Pero pese a su fama, Voltaire no es conocido: hay muchas cosas que nos ocultan los libros oficiales y oficiosos del progresismo sobre este sinvergüenza con sonrisa diabólica.

Y a la par que nos esconden la poco edificante vida de este siniestro personaje, mientras se le encumbra al olimpo de los grandes hombres, no falta tampoco que se le atribuyan frases que, por más que alguien tenga los hígados de leerse todas sus obras con sus venenosas soflamas, nunca las encontrará en sus escritos. El caso más famoso es esa frase que cualquier indigente cultural de la progresía (de esos que hablan de oídas) tiene pronto en la boca: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Nunca lo escribió Voltaire, aunque se le añade a su haber. La autora de esta frase apócrifa de Voltaire fue la escritora Evelyn Beatrice Hall, cuando escribió su novela "Los amigos de Voltaire" (1906).

Escritor de éxito en su época, Voltaire fue un hombre de negocios. Y una de sus fuentes de enriquecimiento fue la trata de esclavos. El esclavismo, en pleno auge durante su época, mereció algunas consideraciones escritas. En el mejor de los casos, en una ligera búsqueda por internet, el interesado encontrará algún pasaje que, refiriéndose a la opinión que le merecía a Voltaire la esclavitud, alguien se ha atrevido a hacer. Pero tendrá que buscar mucho en la red, para encontrar algo que dé cumplidamente cuenta de estos negocios de Voltaire. Él, el que acusaba a la Iglesia católica de todos los males; él, el que siempre estaba pronto para atacar el fanatismo y la intolerancia resultaba ser, en su vida empresarial, un tratante de esclavos negros, un negrero. Véase el enlace:

Conoceréis la Verdad.

Se tiene constancia de que Voltaire tenía invertida gran parte de sus ahorros en la Compañía Francesa de las Indias Orientales, que traficaba con esclavos.

Voltaire no fue un gran filósofo, ni un gran historiador, fue un intolerante antieclesiástico y un fanático de las Luces y la logia. Si algo fue en vida fue un esclavista teórico y práctico que cínicamente escribía acusando a otros, mientras su vida no era ni mucho menos ejemplar. Un hipócrita rematado. Y para el presente, podemos decir que representa el antecedente dieciochesco de ese "intelectual orgánico", "animador cultural", "actor activista" que la pseudocultura izquierdista de masas de los siglos XX y XXI llegó a implatar ante la opinión pública, para que sirviera a los fines estratégicos y tácticos de su revolución. Llamar intelectual a cualquiera de esos subalternos del ideólogo es tan demasiado como inmerecido honor para un mercenario, siempre a sueldo de su partido.

Con la genialidad que lo caracterizó, Salvador Dalí compuso un cuadro en que representa el busto de Voltaire en un mercado de esclavos. No se trataba de una arbitrariedad surrealista de Dalí. La mucha cultura del pintor catalán le permitió plantear esta verdad a toda la humanidad, poniendo el busto reconocible de Voltaire en un lugar tan horrible como es un mercado de seres humanos. Una verdad histórica envuelta en la atmósfera onírica, tan inconfundible en los cuadros de Dalí, a la que se suman juegos visuales inspirados en la psicología de la Gestalt. El título de cuadro es elocuente: "Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire": la genialidad de Dalí consiste en haber pintado el busto de Voltaire que se puede confundir a la vista con unos frailes dominicos. El mensaje es rotundo: Voltaire escondió sus inconfesables negocios inhumanos tras toda la cortina de humo de sus repetidas denuncias de los abusos de la Iglesia católica.

Esperamos en próximas jornadas poner al descubierto más secretos de Voltaire.

Cuadro de Salvador Dalí: Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire.

  

domingo, 13 de enero de 2013

AUTOCENSURA



Todos los regímenes dictatoriales y autoritarios, del signo que hayan sido, han dispuesto de un sistema de censura: un equipo de censores a sueldo leía los textos y, si lo que se había escrito no se veía con buenos ojos, se secuestraba la edición del periódico, se mandaba requisar sin demora los libros y se ponía a disposición del judicial al infractor. El totalitarismo ha progresado mucho en nuestros tiempos, justamente en virtud de su invisibilidad. 

El poder económico, vestido de politico, no tiene ya necesidad de invertir en censores, ha hecho de cada uno de nosotros el peor, el más inflexible censor de sí mismo.

jueves, 10 de enero de 2013

GUERNICA. LA SINIESTRA MANIPULACIÓN DE LA VERDAD

En la foto: antigua postal de la Nueva Fábrica de Armas de Guernica, reconstruida tras la Guerra Civil
EL BOMBARDEO DE GUERNICA: MITO INSTRUMENTAL DE LA PROPAGANDA NACIONALISTA Y ROJA.
 
El bombardeo de Guernica por parte de la aviación alemana, al servicio del bando nacional durante la Guerra Civil, se ha hecho tristemente famoso. No hay personaje del mundo de la política que no sepa, aunque sea de oídas, lo que sucedió ese fatídico día.

Pero si preguntamos con más tranquilidad y pedimos que se nos informe con más lujo de detalle, lo más seguro es que nuestro interpelado se aturulle y no sepa decirnos más que los tres o cuatro tópicos que sobre el asunto más han proliferado. A saber:
1. Que aquello fue una matanza, donde la aviación “nazi” al servicio de Franco, mató indiscriminadamente al pacífico vecindario de Guernica mientras éste estaba en el mercado.

2. Qué la repercusión de esa matanza fue tal, que hasta un pintor e la talla de Picasso, inmortalizó la tragedia en el mundialmente cuadro titulado “Guernica” (ver sobre este cuadro de Picasso).
3. Qué Franco y los franquistas, eran sanguinarios, brutales y despiadados con los débiles e indefensos.

Básicamente esas son las tres cosas que nos podrían decir si preguntásemos sobre el asunto. Tres grandes mentiras propiciadas por el “magistral” aparato de propaganda de la izquierda, que corporativamente y con ayuda de medios internacionales, difunde la calumnia a manos llenas. La izquierda hace de la verdad histórica una burla. Usa las cuatro reglas de la aritmética tradicional para manipular la verdad y con ello sumar seguidores de su siniestra causa: La izquierda propagandística suma mentiras, resta las verdades, multiplica las calumnias, y divide las opiniones. De esa manera tan sencilla gana en el terreno de la propaganda política, vendiendo el rumor, como si fuese la prueba contrastada.

Veamos que ocurrió en Guernica. Recomendamos este artículo, pues en él se cita numerosa bibliografía que desmiente categóricamente lo dicho por la izquierda oficial: No hubo mercado en Guernica. Y también recomendamos éste otro: Guernica, seis tópicos desmentidos. 

Los propagandistas no dudan en aumentar hasta cifras insostenibles las víctimas mortales del bombardeo, dando alrededor de 1.600 muertos más unas 800 personas más como heridas (algunas fuentes llegan hasta los 3.000). Lo cierto es que fuentes más solventes -Y NO REFUTADAS- realizadas bajo el cálculo de las lápidas de los cementerios de la comarca y de los registros civiles existentes de la época, encuentran que la cifra, en el mejor de los casos, no llega a superar las 126 víctimas mortales.

Lo cierto es que ese día no hubo mercado en la zona. Tampoco hubo partido de pelota vasca, además se cortaron los accesos a Guernica por temor a enfrentamientos con tropas que había en los alrededores, y la elección del bombardeo se hizo debido a que en Guernica había una factoría de armas que fabricaba bombas incendiarias y armamento para los republicanos, lo que convertía la villa en un objetivo militar. Lo del incendio de las casas de la localidad se debió, según Salas Larrazábal, a la negligencia de los bomberos, que acudieron tarde al lugar y no actuaron por considerar que las bombas y material militar escondido podía constituir un peligro para su integridad física si apagaban el incendio. De 50 casas bombardeadas por la aviación alemana, se pasó -por inoperancia- a que el incendio se extendiese a cerca de 200.

2- A Picasso lo dirigentes de la República le encargan que pinte su famosa obra, antes de que se produjera el bombardeo de Guernica. El cuadro mural era para la exposición de París, y estaba ubicado en la entrada del pabellón de España. Se trataba de un cuadro propagandístico de la 2ª República Española, y así lo quisieron explotar en ese evento internacional. La importancia del pintor fue aprovechada sin paliativos por los propagandistas “zurdos”, que elevaron el “panel informativo del pabellón de España” a la categoría de mito. “El Guernica” pasa así a tener nombre propio, incidiéndose en que el pintor lo realiza “ex profeso”, como rechazo y protesta por el bombardeo de la localidad vasca. Cuando ya se sabe que el encargo original que inspiró el lienzo se le había hecho antes de ese suceso por una comisión mexicana que quería un cuadro para ensalzar la tauromaquia y que, por razones no aclaradas, desistió de comprarle a Picasso: Picasso aprovechó el cuadro hecho para endosárselo a la 2ª República a cambio de una suculenta cifra de francos. De hecho, todavía hoy, la obra en cuestión se sigue viendo de forma distinta a la que fue proyectada. Ahora el "Guernica" fue mirado como un alegato por la paz y contra la violencia, cuando en sus orígenes fue un mural taurino y, más tarde, cuando llegó el encargo de la República se convertía una representación alegórica de la España del momento.

3- Al parecer, la propaganda “roja” hace ver en todos sus escritos y libros, que Franco y los franquistas eran unos carniceros insensibles. Unos demonios ansiosos de sangre y de poder que no se detenían ante nada. Lo cierto es que hubo, sí: crímenes de guerra horribles perpetrados durante la guerra civil por ambos bandos. Pero la crueldad y el fanatismo de los “rojos” era inusual, incluso para sus propios correligionarios. Matanzas como las de Paracuellos del Jarama, asesinatos de curas y monjas indefensos, -en algunas ocasiones sacrificados como si de animales se tratase-, violaciones y asesinatos en las zonas ocupadas por los republicanos, crímenes todos que a día de hoy siguen impunes y de los cuales no se habla.


miércoles, 9 de enero de 2013

LA FAENA TORERA DE PICASSO EN GUERNICA



Pablo Picasso es el gran icono de la pintura vanguardista de izquierdas (sí, el arte -según se han empeñado- es de izquierda o de derecha; o mejor dicho, ciertos artistas son de izquierda o de derecha, que es -como diría Ortega y Gasset- una de las múltiples formas que tiene el hombre (o el artista) de ser imbécil. Al pintor Pablo Picasso la crítica de su cuerda siempre nos lo ha pintado como un genio comprometido (no lo dudamos, pero no vemos lo que el compromiso político puede añadir o quitar a una obra artística cuando lo es de verdad).

El cuadro más emblemático de Picasso -y el más politizado- es el famoso "Guernica". Hace un año, en febrero de 2012, se anunciaba que el "Guernica" corría peligro y que, para mejor preservarlo, se le había adscrito un robot -llamado "Pablito" (sic, nótese la cursilería de estos progres)- para someterlo a periódicos y exhaustivos diagnósticos. Para aquel que pueda preocuparse por el cuadro, creemos conveniente anunciarle la halagüeña noticia de que: "Hasta el momento, el estado del Guernica es estable y no requiere intervención, aunque las exploraciones periódicas del robot “Pablito” asegurarán que cualquier deterioro o problema de conservación detectado pueda ser abordado cuando aún son pequeños problemas." (véase en ese enlace: "El Guernica de Picasso tiene un nuevo "médico" robot".

El estado de "salud" del "Guernica" es atribuido en ese mismo artículo al trajín al que estuvo sometido el lienzo desde su realización, siendo expuesto en la Feria Mundial de 1937 de París, habiendo pasado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y habiéndose venido a jubilar a España en 1981: primero en el Casón del Buen Retiro para luego ser instalado, parece que definitivamente, en el Museo Reina Sofía el año 1992. Es cierto que el cuadro nos salió viajero, pero se olvidan también de la calidad de los materiales empleados por Pablo Picasso en la factura del "Guernica": la pésima calidad de estos materiales cobrados desproporcionadamente podrían explicar que el "Guernica" esté "malito" y necesite médicos.

Según José María Sánchez Roda, miembro del PSOE y Presidente de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de la II Républica Española el Guernica fue “una de las mayores mentiras de nuestra época“ (véase aquí). El cuadro se lo habían encargado en México y, en principio, la idea era un cuadro que exaltara la tauromaquia (de ahí las peregrinas interpretaciones metafísicas que los progres hacen del "toro"). Picasso se embolsó un primer pago de 50.000 francos y, en un segundo pago, la II República Española le dio 150.000 francos "en concepto de gastos". No está nada mal para alguien tan "comprometido" y para costear unos materiales tan precarios.

Tampoco parece que su "compromiso" lo afectara mucho durante la ocupación militar de Francia por los alemanes. Picasso no sólo vivió cómodamente en París durante la ocupación nazi, sino que recibía a oficiales alemanes en su estudio de pintura (lo cuenta el escritor alemán Ernst Jünger en su "Diario"; Jünger estaba por aquel entonces destacado en París como oficial de la Wehrmacht y fue recibido por Picasso con la cordialidad propia de un sureño).

Habría que hablar del bombardeo de Guernica, ajustándolo a la proporción de la realidad histórica, como también es preciso recordar que en Cabra la aviación de la II República Española llevó a cabo un bombardeo más feroz todavía sobre población civil, bombardeo del que apenas se oye hablar... Mientras tanto, que los ilusos sigan complaciéndose en toda la mitografía de Picasso y del "Guernica": es difícil convencer a quien no lee nada más que los panfletos de sus camaradas.


lunes, 7 de enero de 2013

FELIPE GONZÁLEZ: “EL DISCRETO ENCANTO DE LA BURGUESÍA”




El ex-presidente Felipe González Márquez ha pasado por la historia de la política española como un estadista. Sin embargo, en vida, son muchos los indicios que apuntan a un más que sospechoso empleo de la política para medrar, convirtiéndose así en uno de los exponentes más sagaces de la casta política que sufre España. Su ascensión al Gobierno de España tras la transición española, no estuvo alejada de ciertas intrigas y sospechas -como tampoco su ascenso a los cargos más importantes del Partido Socialista Obrero Español que él mismo, con la camarilla de Sevilla, reconstituyó durante el Congreso de Suresnes. 

Lo más interesante de su faceta cara al público fue su doblez y su “gracejo” para la mentira y la falsedad. En los mítines, junto con su inseparable Alfonso Guerra, hacían las delicias de los maledicentes. Sus ironías y sus frases llenas de ingenio, estaban arropadas con una presentación en escena muy peculiar y estudiada.
Se presentó a los votantes de izquierdas como un ser humilde, austero, sin más pretensión que la de servir al “pueblo”. Logró distanciarse de los modelos típicos ya acostumbrados de político de “traje de tres piezas y corbata”. Su estilo era la “chaqueta de pana” para los mítines y descamisado, sin el formalismo de la corbata. Se pretendía dar una idea de sencillez, alguien “del común” que dirían los antiguos, un obrero más.
Pero, ¿es cierta esa imagen? ¿Se corresponde con la realidad? ¿Es un señor austero y desapegado de los lujos y bienes mundanos? ¿Es un millonario sin escrúpulos, que utiliza esa falsa imagen para presentarse ante los españoles, mientras lleva una vida ostentosa y rodeada de lujo, a espaldas de sus simpatizantes y votantes?

Pasen y lean este interesante artículo. En él podremos leer que Felipe González es: Un verdadero maestro en eso de la mentira y la manipulación. 


Para ver a Felipe en su “salsa” recomendamos estas fotos: